A Well Respected Man

Cause he's all so good

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I saw her today at the reception

Es una huida hacia delante. Hora de tomar una decisión que he estado posponiendo demasiado  tiempo. Por eso escucho la canción. You can’t always get what you want. La desgracia no está en elegir la opción incorrecta. Mi cárcel es no tomar ninguna decisión. El gato de Schrödinger, nada está perdido mientras todas las opciones están abiertas. Pero el gato está muerto aunque no te atrevas a abrir la caja. Miedo a decidir, miedo a no saber qué hay más allá. Miedo a lo desconocido, a nunca alcanzar lo que quiero. You can’t always get what you want. Siempre es lo mismo, el agua que no avanza se estanca y envenena. Creer en un imposible siempre fue la alternativa fácil. But if you try sometimes… Dejar el lastre atrás, es hora de huir. Mi mayor acto de valentía. Nuevos horizontes, nuevas metas inalcanzables. Happiness is in solving, not in the solution.

El hombre sin miedo

Un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo
Daredevil: Born Again, Frank Miller

En el salón de su casa, Alberto Contador expone sus trofeos más importantes: los que lo acreditan como campeón de las tres grandes vueltas y uno más pequeño y humilde, de una carrera de segunda fila que conquistó en Australia. Si le preguntan porque ese galardón comparte vitrina con los otros, los más ilustres que el ciclismo entrega, responderá que esa victoria es la más importante de su carrera. Porque fue allí, en una desconocida carretera australiana, dónde el pinteño forjó su destino.

El año 2004 fue el que marcó el punto de inflexión. Contador tenía solo 21 años cuando durante la disputa de La Vuelta a Asturias cayó fulminado de su bicicleta. La ambulancia atendió al ciclista que tirado en el suelo había sufrido unos terribles espasmos en lo que parecía un ataque epiléptico. Las pruebas médicas realizadas a  posteriori encontraron un cavernoma cerebral que le obligaría a someterse a una intervención quirúrgica poniendo en riesgo su vida. La operación resultó un éxito pero la carrera ciclista de Contador, una de las mayores promesas del país, pudo haberse terminado de forma abrupta. No fue así y, a pesar de permanecer alejado de la bicicleta durante más de siete meses, consigue ganar una etapa en su reaparición en enero de 2005. Fue en el Tour Down Under, carrera australiana por etapas. Aquel trofeo, el que le demostró que podía disputar carreras profesionales, es el que guarda entre sus posesiones más valiosas. Nada como una experiencia cercana a la muerte para forjar un carácter indómito.

Tras aquel episodio la carrera de Contador despega hasta situarlo como el mejor corredor de su generación. En plenitud de sus facultas comienza a coleccionar títulos entre exhibición y exhibición: no es solo lo que gana sino cómo lo gana. Con 24 años se convierte en el español más joven en ganar un tour de Francia demostrando un desparpajo que despierta la admiración del mismísimo Lance Armstrong. Al año siguiente completa la triple corona tras sendos recitales en Giro y Vuelta. Tiene 25 años (el más joven de la historia en conquistar las tres grandes) y ya amenaza con convertirse en el mejor clasicómano de siempre. Por entonces Contador es un ciclista dominador que se gusta siempre que puede, atacando con todo cuando la carretera se pone cuesta arriba. No basta con ser el mejor: hay que demostrarlo, hay que enganchar al público. Es descarado, arrogante y espectacular. Es el mejor.

En el año 2009 reafirma su posición tras conquistar su segundo Tour de Francia venciendo al intocable Lance Armstrong. El trono es suyo y un tercer tour en 2010 parece presagiar una carrera que romperá récords. Su posición parece intocable justo antes de sufrir un revés demoledor. La UCI anuncia que Contador ha dado positivo por dopaje en ese mismo Tour de 2010. El ciclista que esquivó la muerte antes de tocar el cielo afronta entonces sus meses más oscuros en los que intenta desesperadamente mantener su imagen de ciclista limpio. Después de mil batallas el invencible pinteño parece más preocupado de los titulares de los periódicos que de los rivales que se frotan las manos ante la posible caída del ídolo. Sin embargo su vuelta provisional con una contundente victoria en el Giro de 2011  no parece indicar que la era Contador estuviera cercana a su fin. El tour dictaría sentencia.

Llegados a este punto conviene aclarar que la carrera de Alberto Contador está dividida en dos partes claramente diferenciables. La primera es la resumida hasta hora, la del Contador más dominador. La segunda es la del corredor que volvió tras el anuncio del positivo por dopaje. El último Contador no volvería a dar exhibiciones de superioridad (salvo en el ya mencionado Giro de 2011) pero demostraría un carácter que dejará una profunda huella en el imaginario colectivo. Un carácter que queda reflejado entre una derrota y una victoria.

La derrota se produce en aquel Tour de Francia de 2011,  la primera Gran Vuelta que pierde Contador tras un largo dominio (por entonces había ganado seis grandes vueltas consecutivas, todas excepto la primera en la que había participado como novato). Una vez más la clave no estuvo en la derrota sino en cómo afrontó esa derrota. Tras perder todas sus opciones de victoria subiendo el Galibier, Contador decide atacar en la etapa siguiente a 92 kilómetros de meta (no es un error tipográfico, fue la locura del siglo). Cuando todo estaba perdido lo apostó todo en una arrancada suicida. Finalmente no consiguió darle la vuelta a la carrea y ni siquiera se llevó el triunfo de etapa. Fue sin embargo su derrota más dulce. El mito había caído pero lo había hecho a su estilo, eligiendo la manera de caer.

En aquella etapa  se destapó la que sería su manera de proceder desde entonces: si no podía ser el mejor al menos sería el más valiente. En una era en la que el ciclismo se ha digitalizado y hasta el último esfuerzo se calcula por medio de algoritmos y vatios Alberto Contador lo apostó todo al plano emocional. Como su palmarés ya era espectacular el pinteño no estaba dispuesto a conformarse con podios: lucharía por la victoria hasta las últimas consecuencias. El factor psicológico sería su fortaleza y el ciclismo espectáculo su bandera.

Su victoria más recordada lo será por épica e inesperada. Tras perderse el Tour de 2012, la Vuelta de ese mismo año significaría el regreso de Contador a lo más alto tras una durísima disputa con Joaquim Rodríguez y Alejandro Valverde. El momento decisivo fue una aparentemente intrascendente etapa de media montaña que finalizaba en un pequeño puerto cántabro. Fuente De ya es uno de esos puertos que permanecerán eternamente ligados al nombre de Alberto Contador tras vencer allí en una etapa loca que le permitió vestirse el maillot rojo de líder. En aquella Vuelta a Contador se le veía completamente frustrado, incapaz de imponerse a un Purito Rodríguez en estado de gracia. Como en todos los finales en alto Purito lo dejaba atrás con sus demoledores arrancadas finales Contador eligió jugárselo todo en un ataque lejano con el que nadie contaba. A 50 kilómetros de meta inició el que sería su ataque más legendario para imponerse a un Purito que hasta ese día había estado más fuerte que nadie. Contador se la jugó porque no se conformaba con un segundo puesto y triunfó cuando ya nadie creía que pudiera hacerlo. No hay potenciómetro que pueda medir una determinación así.

Con esa actitud ha llegado al final. Y, como hiciera en el Tour de 2011, Contador ha elegido su forma de terminar. En su última gran vuelta con 21 etapas para 21 despedidas con un público que le quiere como solo se quiere a los ciclistas, deportistas que hacen del sufrimiento una forma de vida. Se ha ido atacando todos los días en lo que para muchos demuestra una grave carencia de sentido estratégico. Para él era la única opción de ser fiel a sí mismo. Soñó con una despedida perfecta y cumplió en la cima del Angliru, diciendo adiós antes de que el tiempo lo atrape. Porque ni si quiera el tiempo puede alcanzar a un hombre sin miedo.

Me gustaría que se me recordase como un inconformista
Alberto Contador

50 álbums que escuchar antes de morir

Hace unos meses mi amigo Adrián y yo emprendimos un nuevo ejercicio de calibraje en el que cada uno debía elegir sus cincuenta álbums imprescindibles. Aunque de inicio no impusimos ninguna regla finalmente acordamos intentar incluir los más artistas distintos posibles porque no era plan de incluir toda la discografía de los Beatles. A este respecto lo he hecho lo mejor que he podido. Aquí el resultado:

El orden respeta el año de publicación

  1. Peter, Paul and Mary – Peter, Paul & Mary – 1962
  2. Bringing It All Back Home – Bob Dylan – 1965
  3. Highway 61 Revisited – Bob Dylan – 1965
  4. Blonde on Blonde – Bob Dylan – 1966
  5. Phil Ochs In Concert – Phil Ochs – 1966
  6. Parsley, Sage, Rosemary And Thyme – Simon & Garfunkel – 1966
  7. Pet Sounds – The Beach Boys – 1966
  8. Revolver – The Beatles – 1966
  9. Are You Experienced – The Jimi Hendrix Experience – 1967
  10. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band – The Beatles – 1967
  11. The Doors – The Doors – 1967
  12. Something Else By The Kinks – The Kinks – 1967
  13. The Velvet Underground & Nico – The Velvet Underground – 1967
  14. Music From Big Pink – The Band – 1968
  15. The Beatles – The Beatles – 1968
  16. The Kinks Are the Village Green Preservation Society – The Kinks – 1968
  17. Willy and the Poor Boys – Creedence Clearwater Revival – 1969
  18. David Bowie (aka Space Oddity) – David Bowie – 1969
  19. Barabajagal – Donovan – 1969
  20. Beggars Banquet – The Rolling Stones – 1969
  21. Let It Bleed – The Rolling Stones – 1969
  22. Tea For The Tillerman – Cat Stevens – 1970
  23. Cosmo’s Factory – Creedence Clearwater Revival – 1970
  24. Led Zeppelin III – Led Zeppelin – 1970
  25. Bridge Over Troubled Water – Simon & Garfunkel – 1970
  26. Lola Versus Powerman and the Money-Go-Round, Pt. 1 – The Kinks – 1970
  27. Hunky Dory – David Bowie – 1971
  28. Led Zeppelin IV – Led Zeppelin – 1971
  29. Every Picture Tells A Story – Rod Stewart – 1971
  30. Meaty Beaty Big and Bouncy – The Who – 1971
  31. Who’s Next – The Who – 1971
  32. Harvest – Neil Young – 1972
  33. The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars – David Bowie – 1972
  34. Transformer – Lou Reed – 1972
  35. Exile On Main St. – The Rolling Stones – 1972
  36. Blood on The Tracks – Bob Dylan – 1975
  37. Born to Run – Bruce Springteen – 1975
  38. Physical Graffiti – Led Zeppelin – 1975
  39. Appetite for Destruction – Guns N’ Roses – 1987
  40. The Joshua Tree – U2 – 1987
  41. Full Moon Fever – Tom Petty – 1989
  42. Automatic for the People – R.E.M. – 1992
  43. Mellow Gold – Beck – 1994
  44. One Foot In The Grave – Beck – 1994
  45. OK Computer – Radiohead – 1997
  46. All That You Can’t Leave Behind – U2 – 2001
  47. By the Way – Red Hot Chili Peppers – 2002
  48. A Rush of Blood to the Head – Cold Play – 2002
  49. American IV: The Man Comes Around – Johnny Cash – 2002
  50. Back to Black – Amy Winehouse – 2006

Kareem en el techo

Cuando era niño, Kareem Abdul Jabbar dominaba el techo de mi habitación. No siempre era la misma imagen: unos días aparecía con la camiseta de los Milwaukee Bucks (peinado afro negro como el carbón) y otros con la de Los Angeles Lakers (cabeza afeitada y brillante). Siempre llevaba sus características gafas y se encontraba congelado en el aire, con su brazo derecho estirado en plena ejecución de su famoso Sky Hook. El movimiento más imparable de la historia del baloncesto.

Kareem hacía acto de presencia en las noches más largas y oscuras, aquellas en las que no era capaz de dormir. De niño te dicen que para distraer la mente y atraer el sueño debes contar ovejas pero yo no tenía ningún interés en las ovejas. Cuando mi mente tenía que buscar refugio en algo conocido, el baloncesto surgía como la opción más fiable. Era una obsesión. Mi cabeza se llenaba de datos, imágenes e instantes en los que me sumergía hasta quedarme dormido. Si la cosa se ponía fea y no conseguía conciliar el sueño recurría a juegos de memoria que me mantuvieran entretenido. Al principio recitaba la lista de todos los equipos campeones, respetando el orden y el año. Si conseguía terminar la lista antes de quedarme dormido comenzaba a hacer lo propio con la lista de los ganadores del trofeo MVP de temporada regular. Nunca me faltaron listas que memorizar y recitar.

Sobre estos juegos de memoria llegué a desarrollar reglas que me ayudaran a recordar. Por ejemplo: los noventa son de Michael Jordan y los Bulls, los sesenta son de los Boston Celtics. En la lista de MVPs, los setenta son territorio Kareem. Cuando repasaba esa década la única dificultad consistía en precisar quiénes eran los mortales capaces de arrebatarle el trofeo en aquellos años. Entre 1971 y 1980 levantó hasta seis galardones, más que ningún otro jugador. Precisemos: más que Michael Jordan. Es importante señalar este dato porque para un niño criado en los noventa no es fácil asimilar que alguien pudiera superar a Jordan. Simplemente no entraba en los esquemas. Seguramente a partir de aquel dato empecé a admirar al hombre de improbable apellido árabe.

Como Kareem se convirtió en mi favorito (sus vídeos me enamoraron más que ningún dato) durante aquellos repasos solía detenerme en su figura para recordar jugadas y anécdotas. En plena madrugada en el techo de mi habitación los Lakers jugaban las finales de 1985. Aún ahora, después de muchas noches, muchas habitaciones y muchos techos distintos me sorprendo a mí mismo recitando listas cuando el sueño no consigue alcanzarme. Kareem Abdul Jabbar siempre saca tiempo para hacerme una visita y enseñarme algún Sky Hook. Supongo que un gigante bondadoso es uno de los mejores héroes que un niño (y no tan niño) puede elegir.

50 reglas para un millennial irracional

  1. Aprender a perder es la lección más importante que no te enseñarán en el colegio
  2. Tener un título universitario no implica que sepas de lo que estás hablando
  3. El mundo no te debe nada. Has nacido en el mejor momento de la historia
  4. No te vas a ganar la vida con apuestas deportivas
  5. Si es demasiado bueno para ser verdad, es falso
  6. Lo que te mata hace más fuerte a los demás
  7. Lo que no te mata te hace más hijo de puta
  8. Con internet nos hemos acostumbrado a lo inmediato. La paciencia y la constancia son las auténticas claves del éxito
  9. Las camisas hawaianas ya no son aceptables ni para los juerguistas obesos
  10. No conoces a alguien hasta que tiene la oportunidad de traicionarte
  11. Si ganar dinero en bolsa fuera fácil todos seríamos ricos
  12. No tengas una segunda cita si lee a Paulo Coelho
  13. El no ya lo tienes. Solo te falta el hostiazo
  14. A nadie le importa cuántos kilómetros has hecho hoy
  15. Deja de hablar del precio de las cosas. Nada peor que mirar siempre la etiqueta
  16. A tus amigos no les gusta que siempre traigas a tu novia
  17. Huir es de valientes. La opción fácil es seguir dándose cabezazos contra la pared
  18. Existen demasiadas bebidas buenas como para elegir siempre cerveza
  19. No rías los chistes malos de tu jefe
  20. Si no te obsesionas con tu reputación, mejorará
  21. No compres algo si no puedes permitirte perderlo
  22. Duda de todo y no des nada por sentado. Einstein reescribió a Newton
  23. No vayas al cine con alguien a quién no le guste el cine
  24. Encuentra tu propia obsesión
  25. No dejes que elijan la música cuando eres tú el que conduce
  26. Si te lee los mensajes del móvil, huye sin mirar atrás
  27. No publiques en Facebook cada quince minutos
  28. Rodéate de gente que sea sincera y con la que puedas ser sincero
  29. El dinero no compra la felicidad pero nadie es feliz si tiene que dormir debajo de un puente
  30. No te mientas a ti mismo. Walter White no actuaba por el bien de su familia
  31. Perder no es un motivo de orgullo. Deja que Alberto Garzón se crea presidente del gobierno en Twitter
  32. Deja de crear grupos de Whatsapp
  33. Olvídate del carpe diem. Si no existiera equilibrio entre el corto y el largo plazo todos estaríamos enganchados a la heroína
  34. No pongas el móvil encima de la mesa
  35. Las decisiones más importantes no se toman con la cabeza
  36. No compres un iPhone a plazos
  37. Utiliza las críticas como motivación
  38. Se estima que han existido más de cien mil millones de seres humanos a lo largo de la historia. No eres especial
  39. Luchar contra la globalización te convierte en racista por mucho que trates de convencerte de lo contrario
  40. Forocoches no tiene la solución a tus problemas
  41. To live outside the law you must be honest. Establece tu propio código de valores
  42. Nada está escrito. Luis XVI se imaginaba envejeciendo en paz y harmonía
  43. ¡Suelta ya la cámara! Con una foto es suficiente
  44. Nunca querrás ser el malo de tu propia película. La empatía ayuda a valorar distintos puntos de vista
  45. “No te rayes” es un consejo de mierda
  46. Entiende la diferencia entre profesión y hobbie
  47. Crear una empresa no es fácil. Más de la mitad de las startups quiebran antes de cumplir tres años
  48. No te obsesiones con los errores del pasado
  49. Fuiste capaz de creer en los reyes magos durante años, puedes creer en ti mismo más de diez segundos
  50. Recuerda que la vida es demasiado compleja como para resumirla en una lista de reglas de mierda

La idea original está tomada de las 20 reglas de un economista irracional de Joan Tubau. Muchas de estas reglas recogen conceptos de su blog Guts & Glory

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