Categoría: Mis reflexiones (Página 2 de 3)

Reflexiones personales

La canción más bonita del mundo

Quisimos medirlo todo y los números nos explotaron en la cara. Millones de datos disponibles nos hacían creer que podríamos vencer al azar pero el azar solo estaba jugando con nosotros. «A los mercados no les gusta la incertidumbre». Pero no hay nada más improbable que la vida. Como intentar guardar el big bang en una caja de zapatos. La hoja en blanco podría ser el más aterrador de los disfraces de halloween. Saber que nunca sabrás. Solo cuando entiendas que no puedes dominar la tormenta podrás empezar a bailar en el caos.

No quieras saber dónde estarás mañana, no quieras saber hasta dónde te puede llevar una sonrisa.

I saw her today at the reception

Es una huida hacia delante. Hora de tomar una decisión que he estado posponiendo demasiado  tiempo. Por eso escucho la canción. You can’t always get what you want. La desgracia no está en elegir la opción incorrecta. Mi cárcel es no tomar ninguna decisión. El gato de Schrödinger, nada está perdido mientras todas las opciones están abiertas. Pero el gato está muerto aunque no te atrevas a abrir la caja. Miedo a decidir, miedo a no saber qué hay más allá. Miedo a lo desconocido, a nunca alcanzar lo que quiero. You can’t always get what you want. Siempre es lo mismo, el agua que no avanza se estanca y envenena. Creer en un imposible siempre fue la alternativa fácil. But if you try sometimes… Dejar el lastre atrás, es hora de huir. Mi mayor acto de valentía. Nuevos horizontes, nuevas metas inalcanzables. Happiness is in solving, not in the solution.

Kareem en el techo

Cuando era niño, Kareem Abdul Jabbar dominaba el techo de mi habitación. No siempre era la misma imagen: unos días aparecía con la camiseta de los Milwaukee Bucks (peinado afro negro como el carbón) y otros con la de Los Angeles Lakers (cabeza afeitada y brillante). Siempre llevaba sus características gafas y se encontraba congelado en el aire, con su brazo derecho estirado en plena ejecución de su famoso Sky Hook. El movimiento más imparable de la historia del baloncesto.

Kareem hacía acto de presencia en las noches más largas y oscuras, aquellas en las que no era capaz de dormir. De niño te dicen que para distraer la mente y atraer el sueño debes contar ovejas pero yo no tenía ningún interés en las ovejas. Cuando mi mente tenía que buscar refugio en algo conocido, el baloncesto surgía como la opción más fiable. Era una obsesión. Mi cabeza se llenaba de datos, imágenes e instantes en los que me sumergía hasta quedarme dormido. Si la cosa se ponía fea y no conseguía conciliar el sueño recurría a juegos de memoria que me mantuvieran entretenido. Al principio recitaba la lista de todos los equipos campeones, respetando el orden y el año. Si conseguía terminar la lista antes de quedarme dormido comenzaba a hacer lo propio con la lista de los ganadores del trofeo MVP de temporada regular. Nunca me faltaron listas que memorizar y recitar.

Sobre estos juegos de memoria llegué a desarrollar reglas que me ayudaran a recordar. Por ejemplo: los noventa son de Michael Jordan y los Bulls, los sesenta son de los Boston Celtics. En la lista de MVPs, los setenta son territorio Kareem. Cuando repasaba esa década la única dificultad consistía en precisar quiénes eran los mortales capaces de arrebatarle el trofeo en aquellos años. Entre 1971 y 1980 levantó hasta seis galardones, más que ningún otro jugador. Precisemos: más que Michael Jordan. Es importante señalar este dato porque para un niño criado en los noventa no es fácil asimilar que alguien pudiera superar a Jordan. Simplemente no entraba en los esquemas. Seguramente a partir de aquel dato empecé a admirar al hombre de improbable apellido árabe.

Como Kareem se convirtió en mi favorito (sus vídeos me enamoraron más que ningún dato) durante aquellos repasos solía detenerme en su figura para recordar jugadas y anécdotas. En plena madrugada en el techo de mi habitación los Lakers jugaban las finales de 1985. Aún ahora, después de muchas noches, muchas habitaciones y muchos techos distintos me sorprendo a mí mismo recitando listas cuando el sueño no consigue alcanzarme. Kareem Abdul Jabbar siempre saca tiempo para hacerme una visita y enseñarme algún Sky Hook. Supongo que un gigante bondadoso es uno de los mejores héroes que un niño (y no tan niño) puede elegir.

50 reglas para un millennial irracional

  1. Aprender a perder es la lección más importante que no te enseñarán en el colegio
  2. Tener un título universitario no implica que sepas de lo que estás hablando
  3. El mundo no te debe nada. Has nacido en el mejor momento de la historia
  4. No te vas a ganar la vida con apuestas deportivas
  5. Si es demasiado bueno para ser verdad, es falso
  6. Lo que te mata hace más fuerte a los demás
  7. Lo que no te mata te hace más hijo de puta
  8. Con internet nos hemos acostumbrado a lo inmediato. La paciencia y la constancia son las auténticas claves del éxito
  9. Las camisas hawaianas ya no son aceptables ni para los juerguistas obesos
  10. No conoces a alguien hasta que tiene la oportunidad de traicionarte
  11. Si ganar dinero en bolsa fuera fácil todos seríamos ricos
  12. No tengas una segunda cita si lee a Paulo Coelho
  13. El no ya lo tienes. Solo te falta el hostiazo
  14. A nadie le importa cuántos kilómetros has hecho hoy
  15. Deja de hablar del precio de las cosas. Nada peor que mirar siempre la etiqueta
  16. A tus amigos no les gusta que siempre traigas a tu novia
  17. Huir es de valientes. La opción fácil es seguir dándose cabezazos contra la pared
  18. Existen demasiadas bebidas buenas como para elegir siempre cerveza
  19. No rías los chistes malos de tu jefe
  20. Si no te obsesionas con tu reputación, mejorará
  21. No compres algo si no puedes permitirte perderlo
  22. Duda de todo y no des nada por sentado. Einstein reescribió a Newton
  23. No vayas al cine con alguien a quién no le guste el cine
  24. Encuentra tu propia obsesión
  25. No dejes que elijan la música cuando eres tú el que conduce
  26. Si te lee los mensajes del móvil, huye sin mirar atrás
  27. No publiques en Facebook cada quince minutos
  28. Rodéate de gente que sea sincera y con la que puedas ser sincero
  29. El dinero no compra la felicidad pero nadie es feliz si tiene que dormir debajo de un puente
  30. No te mientas a ti mismo. Walter White no actuaba por el bien de su familia
  31. Perder no es un motivo de orgullo. Deja que Alberto Garzón se crea presidente del gobierno en Twitter
  32. Deja de crear grupos de Whatsapp
  33. Olvídate del carpe diem. Si no existiera equilibrio entre el corto y el largo plazo todos estaríamos enganchados a la heroína
  34. No pongas el móvil encima de la mesa
  35. Las decisiones más importantes no se toman con la cabeza
  36. No compres un iPhone a plazos
  37. Utiliza las críticas como motivación
  38. Se estima que han existido más de cien mil millones de seres humanos a lo largo de la historia. No eres especial
  39. Luchar contra la globalización te convierte en racista por mucho que trates de convencerte de lo contrario
  40. Forocoches no tiene la solución a tus problemas
  41. To live outside the law you must be honest. Establece tu propio código de valores
  42. Nada está escrito. Luis XVI se imaginaba envejeciendo en paz y harmonía
  43. ¡Suelta ya la cámara! Con una foto es suficiente
  44. Nunca querrás ser el malo de tu propia película. La empatía ayuda a valorar distintos puntos de vista
  45. “No te rayes” es un consejo de mierda
  46. Entiende la diferencia entre profesión y hobbie
  47. Crear una empresa no es fácil. Más de la mitad de las startups quiebran antes de cumplir tres años
  48. No te obsesiones con los errores del pasado
  49. Fuiste capaz de creer en los reyes magos durante años, puedes creer en ti mismo más de diez segundos
  50. Recuerda que la vida es demasiado compleja como para resumirla en una lista de reglas de mierda

La idea original está tomada de las 20 reglas de un economista irracional de Joan Tubau. Muchas de estas reglas recogen conceptos de su blog Guts & Glory

Purgatorio

Virgilio y yo seguimos escalando esa gran montaña que llaman purgatorio. Él no deja de mirar la hora en el reloj de bolsillo que guarda en un pliegue de su túnica. Este lugar le resulta extraño, como todos a excepción del infierno, dónde ha sido designado a permanecer a perpetuidad. Mirar el reloj es su forma de disimular, está tan perdido como yo. Su nerviosa presencia me reconforta, siempre es un alivio no sentirse el único fuera de lugar.

¿Qué es el purgatorio? Un espacio destinado a aquellos arrepentidos que necesitan sanar sus pecados antes de entrar en el paraíso. Es extraño porque esta vez yo no me arrepentido de nada. Quizás si me han permitido estar aquí es porque lo que he hecho no es tan grave. O quizás solo esté de visita como lo estuvo Dante. Espera un momento, Dante llegó aquí huyendo de unas fieras. Eso me cuadra más. Ni un condenado arrepentido ni un visitante. Solo alguien que huye, como tantas otras veces. Pero esta vez es distinto, no me preocupa nada de lo que he dejado atrás, el pasado ha dejado de ser un lastre. Ahora temo quedarme quieto y dejar de avanzar. Una huida sin perseguidores, una huida hacia delante.

Virgilio dice que se hace tarde pero a mí me parece que ese reloj que revisa continuamente tiene las agujas paradas. No dejo de pensar en aquello que decía Tom Petty de que aunque lo pongan frente a las puertas del infierno él no retrocederá. I Won’t Back Down. No me importa si es el infierno o el purgatorio. La montaña es larga y seguiré subiendo.

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